"Un cebo llegaba a una profundidad de cuarenta brazas. El segundo a sesenta y cinco y el tercero y el cuarto descendían allá hasta el agua azul a cien y ciento veinticinco brazas. Cada cebo pendía cabeza abajo con el asta o tallo del anzuelo dentro del pescado que servía de carnada, sólidamente cosido y amarrado; toda la parte saliente del gancho, la curva y el garfio, estaba recubierta de sardinas frescas. No había ninguna parte del anzuelo que pudiera dar a un pez grande la impresión de que no era algo sabroso y de olor apetecible."

EL VIEJO Y EL MAR

Ernest Hemingway.

PESCAR A GRAN DISTANCIA DESDE LA COSTA

CÓMO SURGIÓ LA IDEA DEL LANZADOR

El deseo de cualquier experimentado pescador es lanzar su anzuelo lo más lejos posible de la costa y así, aprovechando la fertilidad de las profundas aguas marinas, poder sacar las piezas de mayor tamaño. Por eso, al margen de la tradicional lanzada con caña, se han ideado distintos sistemas para llevar los cebos desde la orilla hasta largas distancias mar adentro:

  • Meter las carnadas nosotros mismos embutidos en un traje de fibra plástica y aletas;

  • Utilizar una colchoneta o una barquita hinchable;

  • Hacer uso de un pequeño globo aerostático;

  • Y el más sofisticado, empleando una zodiac con motor.

Estas prácticas de lanzado se convierten muchas veces en infructuosas tentativas debido a las dificultades que conllevan: colocación de carnadas demasiado pequeñas, excesiva dependencia de la meteorología y el viento o elevados costes económicos. Pero también, y como circunstancia más destacable, alguno de estos procedimientos incrementan los riesgos para la integridad física. He presenciado situaciones dramáticas motivadas por el afán de meter las carnadas más allá de donde podemos lanzar manualmente.

Otra particularidad a tener muy en cuenta en el arte de la pesca es que se requiere, junto a la destreza técnica y la paciencia, una mínima capacidad para hacer esfuerzos. Con una buena caña y un buen carrete de surf o casting los más jóvenes no tienen problema a la hora de lanzar lejos el sedal. Pero los que tenemos cierta edad, y más experiencia, sabemos que no podemos hacer ya grandes exhibiciones. Es hora de que el ingenio y la constancia ganados con los años suplan a la fuerza y el ímpetu de los comienzos. El tiempo pasa y nos castiga privándonos de algunas ventajas que son patrimonio de la juventud, pero también nos recompensa con otros nuevos alicientes propios de la madurez. A ciertas edades el tiempo nos sobra y podemos dedicarlo a hacer lo que más nos gusta, por ejemplo, disfrutar de la pesca tranquilamente.

Teniendo en cuenta todas las premisas señaladas hasta el momento, surgió la idea de fabricar un artefacto sencillo de usar, cómodo, manejable, económico y, sobre todo, sin peligro para las personas, que pudiera conducir los cebos dentro del mar. Como fruto de la intuición y la propia experiencia nacen los bocetos iniciales. Al cabo de muchas pruebas, no exentas de sinsabores, y tras cinco años de arduo trabajo logramos el primer prototipo de lo que hoy es el lanzador MECASUB.

Este primer equipo fue probado por amigos y conocidos. Dejé que lo usasen y me dieran su opinión para perfeccionarlo. Había que conseguir la máxima fiabilidad y efectividad posibles, adecuándose siempre a los gustos y necesidades de los pescadores. Cuando el aparato funcionó perfectamente se fabricó una pequeña serie de diez equipos. La mayor demanda provenía de estas personas que habían descubierto su utilidad en la fase de experimentación. No podían ya prescindir del Lanzador para ir a pescar, pues les permitía sin esfuerzo llegar hasta los cuatrocientos metros de la costa, donde empiezan a encontrarse los mejores pescados.

Esto fue en su día todo un acontecimiento, y aún hoy aquellos primeros equipos fabricados hace más de diez años siguen funcionando y dando innumerables satisfacciones a sus propietarios. Ahora las personas jubiladas ya no tienen obstáculos ni excusas para abandonar la pesca.

Los usuarios de este invento nos reunimos de vez en cuando para hablar de las pesqueras, de los grandes logros, de las distancias conseguidas por nuestros lanzadores, del peso de las carnadas que pueden transportar, en definitiva, de todas las gozosas vivencias de los pioneros que seguimos disfrutando de la pesca con este nuevo sistema de lanzado. Por supuesto, nunca faltan las anécdotas de los que han logrado llegar hasta distancias de 800 metros, los que han transportado 1 o 2 kilos de carnada, los que han sacado piezas superiores a los cuarenta kilos o los que se han divertido sin pescar nada más que un simple resfriado.

Actualmente el lanzador MECASUB es el equipo más seguro, cómodo, fiable y divertido para la pesca de costa que hay en el mercado. Si el viejo y sufrido hombre de mar creado por Hemingway hubiera podido beneficiarse de las múltiples ventajas que ofrece este invento, se hubiese perdido a un personaje épico de la literatura universal, pero se hubiera ganado a un anónimo y feliz pescador. No desaproveche la oportunidad de pescar sin innecesarios sacrificios. Haga de la pesca todo un placer y disfrute, si acaso, de la ficción literaria mientras espera pacientemente la captura de la ansiada pieza.

 

 

UN DÍA DE PESCA CON EL LANZADOR MECASUB

Nos hemos desplazado a la playa con nuestro vehículo y todas nuestras herramientas de pesca en el maletero; buscamos el sitio más apropiado y nos disponemos a clavar los "pinchos" fuertemente por si tuviéramos una buena "tocada", de no hacerlo así nos arriesgaremos a perderla.

Vamos colocando las cañas y a continuación los carretes; como pueden ver no son los típicos carretes de lance sino que son de los empleados para el curricán, de bobina giratoria, y por lo que apreciarán con bastante hilo.

Preparamos las carnadas y nos disponemos a lanzar ¿cuánto lanzaríamos con un pie de varios metros armado con 3 caballas de 200 gramos cada una? Con los sistemas normales de lanzado, poco ¡verdad!, o haríamos un gran enredo con el hilo.

Pero sacamos de nuestro maletero nuestra "arma secreta": El LANZADOR MECASUB. La gente que está por allí pescando nos pregunta para qué sirve, es inconcebible que se pueda lanzar más allá de los 100 metros con carnadas de cierto volumen.

Pues bien, nosotros con nuestro LANZADOR lanzaremos más allá de los 400 metros sin ninguna dificultad llevando a esa distancia cualquier tipo de carnada.

Otra de las preguntas que me hacen es la de que si se suelta qué pasa, y lo único que puedo responder es que tengo mi aparato muchos años y pueden ver que lo sigo teniendo. Y que me ha dado muchísimas satisfacciones por no decir kilos de pescado, y la comodidad de lanzar donde quiera sin ningún problema y lo principal, sin riesgos.

Bueno, seguimos preparando nuestro particular y efectivo sistema de pesca. Cogemos una de las líneas de una de las cañas y la atamos a la punta del LANZADOR; la línea de otra caña que ya lleva las carnadas la enganchamos a la cola del aparato, regulamos los embragues de los carretes y depositamos el LANZADOR en el agua y empezamos a calar las cañas hasta la distancia que deseábamos. Una vez allí soltamos las carnadas simplemente cerrando el carrete de la caña que va cogida a la punta del LANZADOR y dando un pequeño tirón con la caña que lo sujeta. Hecho esto no queda más que traer de vuelta al aparato a la costa. Sencilla y rápidamente ya tenemos nuestros cebos esperando a 350 ó 400 metros a que pase una buena pieza.

Tuvimos un día excepcional, las "tocadas" fueron espaciadas pero continuas. Cuando la cosa se tranquilizaba … otro, y otro, y otro. No tuvimos tiempo de estar sentados más de media hora seguida, incluso cuando ya estábamos recogiendo los trastos, en las dos últimas cañas que teníamos lanzadas, sacamos dos anjovas más. Hasta llegaron a salir a pares.

 

Seasons
El canal de Caza, Pesca y Naturaleza

Juan Delibes (Director)


El equipo "Seasons"

PESCA

ANJOVAS CON LANZADOR
Juan Domenech. Inventor del Mecasub.
"El primero se construyó hace 12 años"
"Con este invento puedes colocar la carnada a 400 metros de la costa, sin ningún riesgo físico al no tener que meterte en el mar"
"Lo hemos comercializado al precio de 79.000 pts""


NATURALEZA

MUSEO VIVIENTE DE LA MIEL
Isidro Pardo. Fundador y Director

"Mi idea de un museo es que la gente que entre triste salga sonriendo"
"De la abeja todavía aprovechamos pocas cosas, el veneno de las picaduras y la jalea real son los más caros"
"El veneno se usa mucho para el tratamiento de los huesos"

 

 

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